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martes 31 de marzo de 2009

Jesus Adrian Romero / El aire de tu casa

01. El aire de tu casa
02. Mi universo
03. Espérame
04. Aquí estoy
05. No es como yo
06. Mi corazón te canta
07. Te veo
08. Mi herencia
09. Me dice que me ama
10. Es por tu gracia
11. De ti dependo
12. Pegao a ti

domingo 29 de marzo de 2009

El arca de Noé


TITULO ORIGINAL Noah's Ark John Irvin
REPARTO Jon Voight, Mary Steenburgen, F. Murray Abraham, Carol Kane, James Coburn, Mark Bazeley, Jonathan Cake, Alexis Denisof, Emily Mortimer
AÑO 1999
PAÍS Estados Unidos
PRODUCTORA Hallmark Entertainment
GENERO Bíblica

SINOPSIS: Uno de los personajes más famosos de la Biblia cobra vida en esta miniserie televisiva. Las ciudades gemelas de Sodoma y Gomorra son un centro de pecado. Por ello, Dios advierte a Noé en el monte Topek que coja a su familia y se aleje de las ciudades gemelas. Aunque intenta advertir a la gente para que sigan sus pasos, sólo Lot, su mejor amigo, tiene en cuenta sus advertencias y le sigue. Años más tarde, Dios le da instrucciones a Noé para construir un barco lo suficientemente grande como para transportar una pareja de cada especie de animales ya que Sodoma y Gomorra están a punto de recibir el castigo divino; de esta forma, la humanidad tendrá una segunda oportunidad con los pasajeros del Arca. Tras el Diluvio Universal, que duró 40 días, Noé y su familia deberán emprender un viaje lleno de dificultades en búsqueda de un trozo de tierra donde empezar de nuevo. Finalmente, la providencia Divina les llevará a la cima del Monte Arat, donde la humanidad tendrá, por fin, esa segunda oportunidad...

Contraseña: ema

Carlos Zazueta / Koinonia, receta para una comunión auténtica


¿Siente usted un "hambre" por conocer a Dios? ¿Le gustaría disfrutar de la delicia de una auténtica relación con el cuerpo de Cristo? Pruebe de un delicioso estofado de "Koinonía", mezclado con una selección de ricos y variados ingredientes y marinados con la Palabra de Dios, todo cocinado sobre el fuego lento del compromiso. Sea nuestro invitado especial para que disfrute de algo que se está "cocinando" para su deleite en Dios. Le esperamos; la mesa está puesta. . . solo falta usted.
01. Una lista de compras para la Koinonia 1
02. Una lista de compras para la Koinonia 2
03. Si falta amor no es una comida 1
04. Si falta amor no es una comida 2
05. No economice el amor 1
06. No economice el amor 2
07. Mezcle con un poco de humildad 1
08. Mezcle con un poco de humildad 2
09. Agregue una pizca de restauración 1
10. Agregue una pizca de restauración 2
11. Agregue una pizca de restauración 3
12. Sazone con perdón 1
13. Sazone con perdón 2
14. Enriquezca con palabras de animo 1
15. Enriquezca con palabras de animo 2
16. Condimente con la palabra 1
17. Condimente con la palabra 2
18. Condimente con la palabra 3

Jesus Adrian Romero / De hombre a hombre


01. Con mi Dios
02. Somos hermanos
03. Has aumentado
04. Al que me ciñe
05. El es el Rey
06. Hombres de honor
07. Me rindo a él
08. Sumérgeme
09. Hacemos hoy
10. Poderoso

Jesus Adrian Romero / Con manos vacias

01. Soy libre de aflicción
02. Libertad
03. Soy una saeta
04. Abba Padre
05. En el estoy seguro
06. No hay argumento
07. Me has atraído Jesús
08. Con manos vacías
09. Envíame a mi
10. Rebosa mi corazón
11. Mi Jesús, mi amado
12. Toda gloria y majestad

Jesus Adrian Romero / Colección alabanza


01. Cada mañana
02. Al que me ciñe
03. Soy nueva criatura
04. Libertad
05. Este es el día
06. Has aumentado
07. Como búfalo
08. Soy una saeta
09. Cantad alegres
10. Hombres de compromiso
11. Abba Padre
12. Manda Señor
 

Jesus Adrian Romero / Colección adoración

01. Aleluya
02. Tal como soy
03. Este día especial
04. Mi Jesús, mi amado
05. Que sería de mí
06. Sentado en su trono
07. Prefiero a Cristo
08. Con manos vacías
09. Esperar en ti
10. Cerca de ti
11. Sumérgeme
12. A sus pies
13. Envíame a mi

jueves 26 de marzo de 2009

Mateo / He aquí vuestro Rey


Al comenzar con el Nuevo Testamento pasamos del ámbito de las sombras, los símbolos y la profecía, al sol radiante de la presentación del Hijo de Dios. El Antiguo Testamento habla acerca de él en cada una de sus páginas, pero lo hace por medio de figuras, símbolos, tipos y profecías, cada una de ellas esperando la venida de Alguien. ¡No es posible leer el Antiguo Testamento sin ser consciente de esa constante promesa en cada una de sus páginas, Alguien va a venir! ¡Alguien va a venir!

Ahora, al abrir los Evangelios, ese Alguien da un paso al frente y aparece en toda la plenitud de su gloria. Como dice Juan: "Y contemplamos su gloria...como la gloria del Unigénito del Padre. (Juan 1:14) A mi me encantan los Evangelios. Para mi son algunas de las partes más perennes y fascinantes de la Biblia, en las que vemos a Cristo tal y como es. Recordemos que lo que fue es lo que él es y lo que es también es lo que tenemos, si es usted cristiano. Toda la plenitud de su carácter, de su ser y de su vida la tenemos a nuestra disposición y solo nos enteramos de cuáles son esos recursos al verle a él tal y como fue y tal y como es. Por eso es por lo que los evangelios son tan importante para nosotros.

Con frecuencia la gente se pregunta por qué tenemos cuatro Evangelios, pero hay una buena razón para que sea así. Es interesante darse cuenta de que cada uno de estos Evangelios es una afirmación exclamativa que se encuentra en el Antiguo Testamento. En cuatro ocasiones diferentes, y solo en cuatro, en el Antiguo Testamento apareció una afirmación exclamativa que se hizo con respecto al Mesías, presentado siempre por las palabras "he aquí. En otro lugar leemos "¡He aquí el hombre! En un tercer lugar leemos "¡He aquí mi siervo! y en un cuarto leemos "¡He aquí vuestro Dios! Estas cuatro afirmaciones se amplían y desarrollan en los cuatro Evangelios, en Mateo: el Evangelio del Rey, Marcos: el Evangelio del Siervo, Lucas: el Evangelio del Hijo del hombre y Juan: el Evangelio de Dios, la presentación del Hijo de Dios.

Estos cuatro Evangelios nos presentan cuatro aspectos del carácter y la persona del Señor, aunque no son, estrictamente hablando, biográficos. En realidad son bocetos acerca de la Persona de Cristo, son testimonios de aquellos que le conocieron personalmente, de aquellos que se relacionaron con él. Por lo tanto, suenan auténticas y transmiten a nuestros corazones esa primera y maravillosa impresión que causó nuestro Señor a sus propios discípulos y después a las multitudes que le siguieron. No ha caminado jamás entre los hombres un personaje más asombroso. Al leer los relatos de los Evangelios, tengo la esperanza que algo de esa fascinación llegue a su corazón al verle, como un ser vivo, en las páginas de estos Evangelios, revelado a usted por medio del Espíritu, al verle tal y como es.

Mateo es el primer libro del Nuevo Testamento y aquí es donde la mayoría de las personas comienzan a leer la Biblia. Creo que son más las personas que empiezan leyendo el Nuevo que el Antiguo Testamento y, por lo tanto, eso haría de Mateo el libro más leído en el mundo. De hecho, Renan, el escéptico francés, dijo acerca de este libro: "este es el libro más importante de toda la Cristiandad. Además dijo: "Mateo es el Evangelio más importante que jamás se ha escrito. Pero también tiene sus críticos. Hay quienes afirman que este libro no contiene otra cosa que las leyendas primitivas de la iglesia que fue creciendo alrededor de Jesús y que estos relatos no son históricos, que este libro no fue realmente escrito hasta el siglo cuarto A.D. Por lo que dicen que no estamos seguros de hasta qué punto es realidad. Otros críticos afirman que éste es solo uno de muchos evangelios que circularon.

Es cierto que existen, efectivamente, otros evangelios aparte de los cuatro del Nuevo Testamento. Está el Evangelio de Bernabé, por ejemplo, y el Evangelio de Pedro, además de otros evangelios, que se encuentran en un libro llamado "The New Testament Apocrypha (La Apócrifa del Nuevo Testamento) si desea usted leerlos. Los críticos dicen que es pura casualidad que sobreviviesen estos evangelios y hay una leyenda que comenzó con un teólogo alemán llamado Pappas alrededor del siglo XVI, que dijo que los Evangelios fueron seleccionados en el Concilio de Niza en el año 325 A.D. recogiendo los muchos evangelios que circulaban en esa época, tirándolos todos debajo de una mesa y luego metieron la mano y sacaron cuatro que resultaron ser los de Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

La insensatez de semejante afirmación resulta evidente para cualquiera que lea los Evangelios con atención, pues llevan grabados las huellas de Dios. La pauta seguida por estos libros refleja la huella divina y no es posible leerlos o compararlos con el Antiguo Testamento sin darse cuenta de que proceden de una fuente inspirada. Además, basta con compararlos con los evangelios apócrifos para ver lo insensata que es semejante afirmación.

Como sabe usted, este Evangelio fue escrito por Mateo, al que también se le conocía como Leví. Era un publicano, y los publicanos eran aquellos hombres que cobraban los impuestos al pueblo. Su nombre significa "el don de Dios y el llamar a un cobrador de impuestos por ese nombre indica claramente que estaba convertido. Fue posiblemente nuestro Señor mismo el que le llamó Mateo, de la misma manera que a Simón le cambió el nombre por Pedro, y posiblemente los nombres de algunos otros de los discípulos. Según la tradición Mateo vivió y enseñó en Palestina durante 15 años después de la crucifixión, y luego comenzó a viajar como misionero, primero en Etiopia y luego en Macedonia, Siria y Persia. Finalmente falleció de muerte natural bien en Etiopia o en Macedonia, pero esto no es seguro. Es una de las leyendas o tradiciones que han llegado hasta nosotros acerca de Mateo.

Es evidente que este libro es de una fecha muy temprana. La idea de que fue escrito en el siglo cuarto es una tontería porque hay una gran cantidad de evidencia de que data de la primera parte del primer siglo. Se cita, por ejemplo, en el conocido Didache, que es la enseñanza de los doce apóstoles y data de principios del segundo siglo, de modo que es evidente que la precede. Pappas, que era un discípulo del apóstol Juan, dice "Mateo compuso su evangelio en lengua hebrea y cada uno lo interpreta como puede. Esto fue confirmado por Ireneo y Origen, dos de los primeros padres de la iglesia, que estaban bien familiarizados con el Evangelio de Mateo.

Incluso en el primer siglo mismo se escucharon voces judías, lo cual demuestra la existencia de Mateo. Dos personas judías, Gamaliel el Segundo, que era un destacado rabino, y su hermana Immashalom (que por cierto quiere decir "mujer de paz aunque distaba mucho de serlo) pronunciaron una maldición sobre los cristianos en estos términos: "una maldición sobre los lectores de las escrituras evangelisticas del Nuevo Testamento.

Pero las únicas escrituras evangelisticas del Nuevo Testamento existentes en su día (alrededor del 45 ó 50 A.D.) eran el Evangelio de Mateo y tal vez el Evangelio de Marcos, por lo que la fecha en que este Evangelio fue escrito debió ser alrededor del 45 ó 50 A.D. y probablemente fuese escrito primeramente en hebreo y posteriormente traducido al griego.

Son muchos los que consideran que el Evangelio de Mateo es uno de los libros del Nuevo Testamento más difíciles de compendiar, pero a mi me gustaría desafiar esa afirmación. Estoy convencido de que no hay otro libro en la Biblia que se preste más fácilmente a compendiarlo que el Evangelio de Mateo. El motivo es que el Espíritu Santo mismo ha ofrecido el bosquejo correspondiente al libro. Esto sucede en varios de los libros de las Escrituras, y si es usted observador, podrá ver estas señales.

Las principales divisiones de Mateo se nos dan mediante la repetición de una frase muy concreta, que aparece dos veces y divide el libro en tres secciones. Primeramente, hay una sección a modo de introducción que va hasta el capítulo cuatro, donde aparece por primera vez esta frase, que dice (versículo 17):

"Desde entonces Jesús comenzó a predicar y a decir: ¡Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado!"

Eso marca un punto de cambio en el argumento y la presentación de este libro. Luego hallamos una frase parecida que aparece en el capítulo 16, que introduce la tercera sección, en la que leemos (versículo 21):
"Desde entonces, Jesús comenzó a explicar a sus discípulos que le era preciso ir a Jerusalén y padecer mucho de parte de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día."

Esa es la primera mención que se hace en Mateo de la crucifixión. A partir de ese momento se convierte en el propósito y el desarrollo de este libro.

También hay subdivisiones que se nos ofrecen de la misma manera haciendo uso de otra clase de frase. Encontrará usted las subdivisiones marcadas por un versículo que aparece en cinco ocasiones diferentes. La primera ocasión es en el capítulo 7, al final del Sermón del Monte, donde leemos (versículos 28, 29):
"Y aconteció que cuando Jesús terminó estas palabras, las multitudes estaban maravilladas de su enseñanza; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas."

En el capítulo 11, versículo 1, se encuentra otra división indicada así:
"Aconteció que, cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos."

Veamos lo que dice el capítulo 13, versículos 53 y 54, donde hallamos otra de estas subdivisiones:
"Aconteció que cuando Jesús terminó estas parábolas, partió de allí. Vino a su tierra y les enseñaba en su sinagoga, de manera que ellos estaban atónitos y decían: --¿De dónde tiene este su sabiduría y estos milagros? ¿No es este el hijo del carpintero?"

En el capítulo 19, leemos (versículos 1, 2):
"Aconteció que cuando Jesús acabó estas palabras, partió de Galilea y fue a las fronteras de Judea, al otro lado del Jordán. Grandes multitudes le siguieron y los sanó allí."

"Cuando Jesús hubo acabado de decir estas palabras, le dijo a sus discípulos: "Sabéis que dentro de dos días se celebra la Pascua y el Hijo del hombre será entregado para ser crucificado."

Como se dará usted cuenta, cada una de ellas introduce un cambio completo de dirección, un nuevo tema, que marcan las divisiones de este libro.

La primera división es toda acerca de los preparativos que hace el Rey para llevar a cabo su ministerio. "...humilde y montado sobre un asno, sobre un borriquillo, hijo de asna. (Zac. 9:9) Mateo es, pues, el Evangelio del Rey y esa profecía se cumplió en la entrada triunfal, cuando el Señor entró en la ciudad de Jerusalén exactamente de la misma manera. Es labor de Mateo presentarle como Rey. Por lo tanto, el libro comienza con la genealogía del Rey porque todos los reyes tienen que tener una genealogía. El linaje de un rey es lo más importante acerca de él. Debe de volver a alguien y tiene que ser de la línea real. Por lo tanto, Mateo empieza con esa genealogía exhaustiva y bastante completa, que viene desde Abraham hasta José, su padrastro, que fue el marido de María y José pertenecía a la línea real de David. Es precisamente de José del que tiene nuestro Señor su derecho real al trono, porque era el heredero de José. Y es a través de María, que era también de la línea real de David, que tiene su derecho genealógico al trono. Su derecho legal viene por medio de José y su derecho hereditario por medio de María. José, como es lógico, no fue realmente su padre, pero María sí que fue su madre.

El primer capítulo nos cuenta también su nacimiento. El segundo describe los acontecimientos que siguieron, incluyendo su huida a Egipto. En el tercer capítulo leemos acerca del bautismo de nuestro Señor. Por lo tanto los dos primeros versículos le relacionan con la tierra. Su genealogía le une a la línea real terrenal de David, pero su bautismo le relaciona con el cielo y le concede sus credenciales celestiales, su autoridad celestial, porque los cielos se abrieron y de una manera asombrosa, se escuchó la voz del Padre hablando desde el cielo y diciendo: "Este es mi Hijo amado. Ahí se declara la línea real, según el nivel celestial.

En el cuarto capítulo tenemos las pruebas por las que tiene que pasar un Rey. Esta es su experiencia de la tentación en el desierto, donde se tiene que relacionar con los poderes de las tinieblas y donde el infierno queda libre contra él. Las pruebas de nuestro Señor son la clave del Evangelio de Mateo, que es puesto a prueba como hombre representativo. El fue al desierto como Hijo del hombre, y fue puesto a prueba para ver si puede cumplir la intención que tiene Dios para el hombre. El hombre se compone de tres partes: cuerpo, alma y espíritu, y nuestro Señor fue puesto a prueba a estos tres niveles.

Para empezar, se dará usted cuenta que fue probado a nivel de las exigencias corporales. La pasión dominante del cuerpo es el instinto de conservación y la primera tentación con la que se tuvo que enfrentar nuestro Señor tiene que ver con ese aspecto. ¿Continuaría siendo el hombre de Dios a pesar de afrontar un desafío tan extremo a nivel de la propia conservación? Durante 40 días con sus noches no había comido y la tentación se le presentó de manera sutil: "Si eres el Hijo de Dios, transforma estas piedras en pan, conserva tu vida. Pero él insistió en andar en la voluntad de Dios a pesar de la intensidad de la presión. ¿Qué hubiera hecho usted después de haber ayunado durante 40 días si alguien le hubiera ofrecido pan?

A continuación fue puesta a prueba su alma, es decir, por medio de la pasión dominante del alma, que es la manifestación de la personalidad. A este nivel, todos deseamos revelar con desesperación lo que somos, mostrar de lo que somos capaces o, como diríamos mejor, expresarnos. Este es el impulso que es la función principal del alma humana. Recuerde que, fue durante esta prueba cuando nuestro Señor fue llevado hasta la cima del templo y le fue dada la oportunidad de tirarse y, de ese modo, ganarse el aplauso de Israel. Una tentación así lo que hace es manipular el deseo humano de ser alguien importante o manifestar su orgullo en la vida, pero el Señor demostró ser fiel a Dios a pesar de la presión que ejercieron sobre él.

Finalmente, fue tentado en el aspecto más esencial y profundo de su humanidad: su espíritu. La pasión dominante del espíritu es la adoración. El espíritu está siempre buscando algo que adorar y es por eso por lo que el hombre es siempre y esencialmente un ser religioso, porque su espíritu anhela ardientemente y clama por un ídolo, por alguien a quien seguir, por un héroe, algo a lo que adorar. Fue a este nivel que el demonio vino a él y le dijo: "Todo esto te daré, si postrado me adorares. Pero la respuesta de nuestro Señor fue: "Escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás., (Mat. 4:10) De modo que pasó la prueba y se reveló a sí mismo total y adecuadamente como el hombre que Dios deseaba que fuese.

En el Sermón del Monte, comienza a presentar esta misma prueba a la nación de Israel, que había sido escogida por Dios a lo largo de los siglos para convertirse en un medio de comunicación con la humanidad y se habían considerado a sí mismos como su pueblo favorito. Pero ahora el pueblo se encuentra frente a la prueba, en el Evangelio de Mateo, ante la necesidad de demostrar si eran capaces de pasar la misma prueba por la que había pasado el Señor, que es la historia esencial de Mateo. Está siguiendo la pista al Hijo de Dios, el Rey de Dios, que vino al mundo y se ofreció a sí mismo como Rey de Israel, primero a nivel físico y a continuación a nivel del alma. Cuando fue rechazado en los dos sentidos, pasó al ámbito del misterio del espíritu humano. En la oscuridad y el misterio de la cruz, realizó la obra redentora que ganaría de nuevo al hombre para Dios, en cuerpo, alma y espíritu.

Por lo tanto, la redención comienza con el espíritu. Por eso es por lo que la obra de Cristo en nuestros corazones, aunque nos sintamos atraídos a él a nivel corporal, para que supla nuestras necesidades físicas o a nivel del alma, por la necesidad que tenemos de expresarnos a nosotros mismos y de mejorar nuestra vida, no nos transformará realmente hasta que no nos hayamos entregado a él en cuerpo, alma y espíritu, que es la situación básica de la adoración, mediante la cual nos entregamos a nosotros mismos a él en cuerpo, alma y espíritu y entonces es cuando el cambio empieza a manifestarse.

Vemos de qué modo esto se hace evidente en el Evangelio de Mateo, siendo el pueblo de Israel el que recibe. Como ya hemos visto, el primer ministerio empieza en el capítulo cuatro, con la señal "arrepentíos, porque el reino de Dios se ha acercado. Luego viene el Sermón del Monte, donde tenemos la presentación del Rey y las leyes del reino. Esto abarca el resto de los capítulos cuatro, cinco hasta el siete. En estas normas del reino, del Sermón del Monte, hay un evidente énfasis sobre la vida física, fíjese en ello la próxima vez que lo lea.
Estos son los mensajes más penetrantes e incisivos que jamás han sido presentados a los seres humanos, pero se dirige a nosotros desde el punto de vista corriente, físico y material de nuestra vida. Aquí se tratan dos pecados físicos: el asesinato y el adulterio. La vida de Dios se nos ofrece como ejemplo en el ámbito de las limosnas y el ayuno, que son actos físicos. Se nos ofrece a Dios como Uno que se interesa y nos ama tanto que no tenemos necesidad de preocuparnos por el mañana, no tenemos qué preocuparnos por qué comeremos ni cómo nos vestiremos, es decir, las preocupaciones que tenemos a nivel físico. Nuestro Señor está diciendo: "Si me descubrís y me recibís como Rey, descubriréis que soy la respuesta a vuestras necesidades físicas. Se está ofreciendo a sí mismo a la nación y también a nosotros, a este nivel.

A esto sigue una sección sobre milagros y en los capítulos del 8 al 12, encontramos los milagros del reino. Estos son ejemplos de las ventajas que el Señor puede conceder en el aspecto físico. Aquí no hay ninguna manifestación espectacular, sino una representación del poder del Señor sobre todo lo que afecta al cuerpo: la enfermedad, los demonios y la muerte y su autoridad en este ámbito es la de Rey.

A su vez, esto va seguido de una sección de parábolas del reino, donde el rechazo del reino se declara de forma misteriosa. Es evidente, incluso antes de este tiempo, que la nación va a rechazar la oferta que hace el Señor de sí mismo como rey en el aspecto físico, por lo que aparece una palabra nueva. En el capítulo 11 comienza a pronunciar la palabra "ay, ¡Ay de ti Corazón! ¡Ay de ti Betsaida! ¡Ay de los que no creyeron! Jesús juzga a la nación en este sentido. En el capítulo 13 aparecen los misterios del reino, en forma de parábolas que ocultan la verdad en forma de símbolo. A continuación tenemos una sección que es sencillamente instrucción para las personas, para las ellas que deseaban creer y estaban dispuestas a recibirle en ese aspecto.

Por cierto que toda esta sección, empezando con el capítulo 13, versículo 54 hasta el capítulo 16, versículo 20, tiene que ver con el pan. Está la alimentación de los 5.000 en el capítulo 14, aquello que contamina al hombre en el capítulo 15 y luego el incidente de la mujer que vino y pidió las migajas de la mesa y él le dijo: "el pan pertenece a los hijos del reino. Luego está la alimentación de los 4.000 en el capítulo 15; la levadura de los fariseos y los saduceos en el capítulo 16 y finalmente, la revelación de la persona de nuestro Señor a Pedro en esa maravillosa ocasión en que Pedro tiene una primera visión de que allí había Uno que era capaz de llegar más allá del aspecto físico e incluso del alma, para adentrarse en la profundidad del espíritu del hombre.

Empezando por el capítulo 16, versículo 21 (ya hemos presentado esta que es una de las principales divisiones), tenemos el segundo ministerio de nuestro Señor a la nación, en esta ocasión en el aspecto del alma y se está ofreciendo precisamente en ese aspecto. Su primera revelación la hace solo a los discípulos y a continuación a la nación. Todo son parábolas que le presentan como el Rey que tiene derecho a mandar y determinar el carácter de las personas. En esta ocasión no se dice nada acerca de sus vidas físicas, sino más bien del alma de las personas. ¿Están dispuestos a seguirle, a dejar que él les moldee y a que de forma a sus vidas y sus personalidades?

No pasa mucho tiempo antes de que nos encontremos con su entrada triunfal en Jerusalén, juzgando a la nación, entrando en el templo, deteniendo las ofrendas y echando a los cambistas y una vez más escuchamos la palabra "ay. En el capítulo 23, versículo 13, dice: "¡Ay de vosotros escribas y fariseos, hipócritas! A lo largo de todo el capítulo, como una campana de muerte suena una y otra vez la palabra "ay.

A esto sigue una sección en los capítulos 24 y 25, en los que tenemos de nuevo instrucciones para las personas. Es lo que llamamos el discurso del Olivet, con instrucciones para el remanente de los creyentes sobre qué hacer hasta que él venga. Revela como se va a desarrollar la historia mundial, lo que sucederá en los años entre medias, qué fuerzas quedarán en libertad sobre la tierra, cómo las fuerzas de las tinieblas van a coger al pueblo de Dios y lo van a someter a prueba, conmoviéndolo hasta sus fundamentos, declarando que solamente podrán soportar si aprende a contar con el fortalecimiento interno del Espíritu Santo.

Llegamos por fin a la última sección, donde encontramos la traición, el juicio del Señor Jesús, la agonía, la crucifixión y la resurrección, cuando nuestro Señor, en el misterio de la oscuridad, se introduce en la oscuridad de la muerte. Allí solo y olvidado de sus amigos, tuvo una lucha a muerte con los poderes de las tinieblas. En el misterio de la cruz, se apoderó de las fuerzas que han dominado al espíritu humano y las destruyó allí. En la maravilla de la cruz, derrotó a los poderes que han actuado contra la humanidad. Como diría más adelante Pablo, los dominó, haciendo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos y llevándolos tras de sí como un conquistador llevaría a un gran grupo de cautivos para exponerlos ante el pueblo.

En la historia de la crucifixión le vemos como un prisionero solitario en presencia de Pilato, siendo sometido a juicio, y a continuación en la oscuridad del jardín, y de allí es llevado a ser azotado y a continuación le llevan a la cruz, donde le clavaron hasta la muerte. En la agonía y lo abrumador de las terribles próximas seis horas, tuvo que luchar con las fuerzas de las tinieblas y las venció. Por lo tanto, la única corona que llevó como rey terrenal fue una corona de espinos y el único trono que ocupó fue la cruz sangrienta, el único cetro que jamás tuvo en su mano fue una caña cascada.

Pero a esto le sigue la resurrección, mediante la cual pudo atravesar y llegar hasta el ámbito del espíritu humano. De hecho, hasta ese momento, Dios no había podido nunca adentrarse en el espíritu del hombre, aunque podía hacerlo en el terreno de la fe, pero ahora el camino al centro mismo del ser del hombre ha quedado totalmente despejado. Al conocer al Señor en nuestro espíritu, descubrimos que la adoración de nuestros corazones se la expresamos desde él porque el espíritu es la clave del dominio de todo el hombre. Cuando se somete el espíritu de un hombre, se tiene todo cuanto es. Por medio de la cruz y de la resurrección nuestro Señor hizo posible pasar al lugar santísimo del hombre y habitar en su interior.

Por lo tanto, el gran mensaje del Evangelio, es que Dios no se encuentra en un trono en alguna parte en el espacio, que no está esperando en una sala de juicios lejana para juzgarnos. Sino que está dispuesto y deseoso de entrar en el centro del corazón hambriento y sediento de la persona, con el fin de concedernos las bendiciones de su propia vida, su propio carácter, su propio ser, y derramarlas sobre nosotros. Cuando el Rey ocupa el trono de una vida, está presente el reino de Dios y ese es el mensaje de Mateo: "arrepentíos porque el reino de Dios se ha acercado. Por eso, el cielo no significa algún lugar en el espacio, sino el reino de todo lo invisible, donde Dios reina en espíritu. El reino está cerca en la presentación del Rey.

La gran interrogante a la que Mateo exige una respuesta es: "¿Es Jesucristo Rey de tu vida? ¿Le has recibido solo como Salvador del cuerpo o Salvador del alma? Entonces todavía no es Rey. La pregunta que Mateo nos hace es: "¿se ha convertido él en Rey? ¿Ha podido introducirse en tu espíritu? ¿Ha dominado tu corazón? ¿Se ha apoderado de tu adoración como persona individual, de tal manera que sea para ti la persona más importante de todo el universo? Es entonces cuando se convierte en Rey y ese es el cumplimiento del primer mandamiento: no tendrás otros dioses delante de mi, porque amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu fuerza y con toda tu mente. El resultado será que amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Oración
Padre nuestro, te pedimos que al leer este Evangelio del Rey podamos ver la majestad y la gloria, la grandeza de Aquel que ha venido para ser nuestro señor, que no está sencillamente interesado en ayudarnos, sino en dirigirnos. El no ha venido para ponerse de parte de nadie, sino para dominar. Señor, te pedimos que hagas que entendamos esto y que le cedamos el trono de nuestras vidas; que en este mismo momento, al adorar ante ti, nuestros corazones puedan decirle: "Señor Jesús, ven y reina en mi corazón, se Rey en todos los aspectos de mi vida, domíname en todo cuanto soy, planta tu cruz sangrienta como un trono en mi corazón y reina sin rival. Lo pedimos en el nombre de Jesús, amen.
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Nº de Catálogo 241
Mateo
9 de Octubre, 1966
Mensaje Cuarenta y Uno
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lunes 23 de marzo de 2009

Jesus Adrian Romero / Cerca de ti

01. Aleluya
02. Gloria, reino y poder
03. Como búfalo
04. Soy nueva criatura
05. Bajo sus pies
06. Con voz de mando
07. Que sería de mí
08. Esperar en ti
09. Cerca de ti
10. Tal como soy

Jesus Adrian Romero / A sus pies


01. Este es el día
02. Cantad alegres
03. Mi vida te daré
04. El monte del Señor
05. Manda Señor
06. Pan de vida
07. A sus pies
08. Prefiero a Cristo
09. Este día especial
10. El jardín
11. No merecía tanto amor
12. Buscando refugio

miércoles 18 de marzo de 2009

domingo 8 de marzo de 2009

Adrian Rogers / Nuestro Rey viene pronto


¡Jesús regresa muy pronto! Aprenda qué tiene que hacer para prepararse para el arrebato. Esta serie consta de 6 mensajes.
01. La química de la cruz
02. Preparándonos para el rapto
03. Un panorama de profecías 1
04. Un panorama de profecías 2
05. El aliento de su venida
06. Lo mejor está aún por venir
07. El super hombre de Satanás
08. Nuestro Rey viene pronto

Chuy Olivares / El Espíritu Santo

¿Quién es el Espíritu Santo? ¿Cuál es su misión? ¿Cómo opera entre la iglesia? ¿Qué es la llenura del Espíritu Santo? ¿De qué forma se manifiesta entre nosotros? Chuy Olivares responde a estas y otras preguntas en una serie de 11 mensajes que nos dan luz sobre el tema.
01. La llenura del Espíritu Santo
02. El Espíritu Santo
03. Símbolos del Espíritu Santo
04. Dones del Espíritu Santo
05. Imposición de manos
06. Tocar para bendecir
07. Anhelando los dones del Espíritu Santo 1
08. Anhelando los dones del Espíritu Santo 2
09. Anhelando los dones del Espíritu Santo 3
10. Anhelando los dones del Espíritu santo 4
11. La excelencia del amor

Jaime Murrell / Grandes son tus maravillas


01. Grandes son tus maravillas
02. Oh moradora de Sión
03. Tú eres escudo
04. Esfuerzate y se muy valiente
05. Ven y juntos alabemos
06. ¡Oh ven!
07. Mi alma tiene sed
08. Santo, justo, digno
09. Mi primer amor
10. ¡Que dulce!

Jaime Murrell / Cristo reina

01. Alabe al Señor
02. Cristo reina
03. Eres bendito
04. Pon aceite
05. Cantos de júbilo
06. Grande eres tú
07. Cristo rey victorioso
08. Quiero estar contigo
09. Mi alma anhela estar
10. Así es tu amor
11. Solo a ti
12. Aquí estoy
13. Te pido la paz (Bonus track)
14. No puedo más (Bonus track)

Jaime Murrell / 25 años de ministerio


01. Grandes son tus maravillas
02. Oh moradora
03. Oh ven
04. Pon aceite
05. Cantos de júbilo
06. Eres bendito
07. Aquí estoy
08. Te pido la paz
09. Por que bueno es Dios
10. Venga tu reino
11. Dios subió a su trono
12. Yo quiero mas de ti
13. Toma mi mano
14. A quién iré

Los 400 años de silencio entre el A.T. y el N.T.

Al final del libro de Malaquías en el Antiguo Testamento, la nación de Israel se encuentra de nuevo en la tierra de Palestina después de la cautividad babilonia, pero se encuentran bajo el dominio de la gran potencia mundial de aquella época, el imperio persa y medopersa. El templo había sido restaurado en Jerusalén, aunque era un edificio mucho más pequeño que el que construyó y decoró Salomón con tan maravillosa gloria.

En el templo la línea de Aarón seguía adorando y cumpliendo los rituales sagrados, como les había ordenado que hicieses la ley de Moisés. Había una línea directa de descendencia en el sacerdocio que podía trazarse retrospectivamente hasta Aarón.

Pero la línea real de David se había encontrado con una mala época. El pueblo sabía quién era el sucesor legítimo de David y su nombre aparece en los libros de Hageo, Zacarías y Malaquías. Era Zorobabel, el príncipe real, pero no había un rey ocupando el trono de Israel y eran una nación marioneta, bajo el dominio de Persia. Sin embargo, a pesar de encontrarse en una situación de debilidad y de formalismo, como nos han mostrado los profetas, el pueblo seguía manteniéndose unido. No había cismas políticos ni facciones entre ellos, ni estaban tampoco divididos en grupos o en partidos.

Al abrir el Nuevo Testamento en el libro de Mateo, descubrimos un ambiente totalmente diferente, casi como si fuese un mundo distinto. Roma es el poder dominante en la tierra y las legiones romanas se han extendido por todo lo ancho y largo del mundo civilizado. El centro de poder ha cambiado del este al oeste, a Roma. Palestina sigue siendo un estado marioneta, pues los judíos no lograron nunca recuperar su soberanía, pero ahora hay un rey que ocupa el trono, pero este rey es descendiente de Esaú en lugar de serlo de Jacob, y su nombre es Herodes el Grande. Además, los sumos sacerdotes que son en esa época la autoridad religiosa en la nación no son ya descendientes pertenecientes a la línea de Aarón. No pueden trazar su descendencia a él, sino que son más bien sacerdotes contratados para los cuales su puesto se debe al patrocinio político. El templo sigue siendo el centro de la adoración judía, a pesar de que el edificio ha sido parcialmente destruido y reconstruido media docena de veces desde el final del Antiguo Testamento. Pero han aparecido las sinagogas por todas las ciudades judías parecen ser el centro de la vida judía más que el templo.

Para entonces el pueblo de Israel estaba dividido en tres partidos principales. Dos de ellos, los fariseos y los saduceos, eran mucho más destacados que el tercero. El grupo más reducido, el de los esenios, a penas merecía el nombre de partido. Sin embargo, hace mucho tiempo que ocuparon un lugar de gran prominencia en nuestro tiempo con una mayor importancia porque había algunos documentos ocultos en unas cuevas que daban sobre el Mar Muerto, documentos que salieron de nuevo a la luz al descubrirlos accidentalmente un pastorcillo árabe y se conocen como los Rollos del Mar Muerto.

Ahora bien, ¿qué sucedió durante estos cuatrocientos años llamados "de silencio después de que los últimos profetas inspirados y los primeros escritores del Nuevo Testamento comenzasen a escribir? Recordarán ustedes lo que dijo Pablo en su epístola a los Gálatas donde dice: "Cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley. (Gál. 4:4) En otras palabras, el momento del nacimiento del Señor fue la hora fijada por Dios, el momento para el que Dios llevaba mucho tiempo preparándose. Sin embargo, algunos de los emocionantes preparativos tuvieron lugar durante ese tiempo de "silencio, y entenderán ustedes mucho mejor su Nuevo Testamento si entienden algo de los acontecimientos históricos que sucedieron durante el tiempo entre los Testamentos.

Después de que Malaquías acabase sus profecías y se cerraba el canon del Antiguo Testamento, es decir, cuando se cumplía el número de los libro del Antiguo Testamento y los profetas inspirados dejaron de hablar, Dios permitió que transcurriese un período de tiempo para que las enseñanzas del Antiguo Testamento penetrasen por todo el mundo. Durante este tiempo, hizo una nueva disposición de las escenas de la historia, de una manera muy parecida a como los encargados de un escenario de teatro preparan el escenario antes de que caiga el telón y cuando se levanta de nuevo hay una escena completamente distinta.

Alrededor del año 435 a. de C., cuando el profeta Malaquías dejó de escribir, el centro de la potencia mundial comenzó a cambiar de oriente a occidente. Hasta ese momento, Babilonia había sido la principal potencia mundial, pero a esto siguió rápidamente el Imperio Medopersa, como recordarán ustedes de sus estudios de historia antigua. Este cambio había sido anunciado por el profeta Daniel, que dijo que se levantaría un oso que sería más alto en un lado que en otro, representando la división entre Media y Persia, con el predominio de los persas (Dan. 7:5).

En el momento más álgido de la potencia persa se irguió la nación de Macedonia (que actualmente conocemos como Grecia) al norte del Mar Negro, donde un hombre llamado Felipe el macedonio, se convirtió en dirigente de su propio país. Unió las islas de Grecia y se convirtió en su gobernador. Su hijo estaba destinado a convertirse en uno de los más importantes dirigentes mundiales de todos los tiempos y fue Alejandro Magno. En el 330 a. de C. una terrible batalla entre los persas y los griegos cambió radicalmente el curso de la historia. En esa batalla, Alejandro, que era un joven de solo veinte años, llevó a los ejércitos de Grecia a la victoria sobre los persas y destruyó por completo el poder de Persia. El centro del poder mundial cambió más aún para concentrarse en la parte oeste de Grecia y así comenzó el imperio griego.

Un año después de esa batalla histórica, Alejandro Magno guió a sus ejércitos hasta el mundo sirio en dirección a Egipto. De camino, planeó sitiar la ciudad de Jerusalén. Al acercarse los ejércitos victoriosos a esa ciudad, les llegó noticia a los judíos que estaban en Jerusalén de que los ejércitos venían de camino. El que era sumo sacerdote en aquel tiempo, que era un hombre santo llamado Jadua (al que por cierto se le menciona en la Biblia, en el libro de Nehemías) cogió los escritos sagrados del profeta Daniel y, acompañado por un grupo de sacerdotes ataviado con sus vestiduras blancas, fue y se encontró con Alejandro a cierta distancia de la ciudad.

Todo esto es del informe de Josefo, el historiador judío, que nos dice que Alejandro dejó a sus ejércitos y fue apresuradamente a encontrarse con aquel grupo de sacerdotes. Cuando se encontró con ellos, le dijo al sumo sacerdote que había tenido una visión la noche anterior en la que Dios le había mostrado a un anciano, vestido con vestiduras blancas, que habría de mostrarle algo de gran importancia para él, y según el relato, el sumo sacerdote abrió el libro de las profecías de Daniel y se las leyó a Alejandro.

En las profecías Alejandro pudo ver las predicciones que le anunciaban que habría de convertirse en esa notable cabra con el cuerno en la frente, que procedería del oeste y que destrozaría el poder medopersa y conquistaría el mundo. Se sintió tan abrumado por la exactitud de las profecías y, como es natural, por el hecho de que se refiriesen a él, que prometió que salvaría a Jerusalén del sitio y envió de regreso al sumo sacerdote con honores. ¡Lo cierto que pueda ser este relato, después del tiempo que ha transcurrido, es muy difícil saberlo, pero sea como fuere, eso es lo que se cuenta!

Alejandro murió en el año 323 a. de C., cuando tenía más o menos treinta y tres años. Bebió tanto que murió en lo mejor de su vida, entristecido por no tener más mundos que conquistar. Después de su muerte, su imperio quedó destrozado por causa de las disensiones y debido a que no había dejado heredero. Su hijo había sido asesinado con anterioridad, por lo que no hubo quien heredase el imperio de Alejandro.

Sin embargo, después de algún tiempo los cuatro generales que habían dirigido sus ejércitos dividieron su imperio entre ellos. Dos de ellos son especialmente importantes para nosotros. Uno de ellos fue Ptolomeo, que consiguió Egipto y los países del norte de África; el otro fue Seleuco, que ganó Siria, al norte de Palestina. Durante este tiempo Palestina fue anexada por Egipto y sufrió grandemente a manos de Ptolomeo. De hecho, durante los próximos cien años, Palestina se vio atrapada como en una picadora de carne por causa de los interminables conflictos entre Siria al norte y Egipto al sur.

Si han leído ustedes las profecías de Daniel, recordarán que Daniel pudo, por inspiración, ofrecer un relato muy exacto y detallado de los puntos más destacados de estos años de conflicto entre el rey del norte (Siria) y el del sur (Egipto). El capítulo 11 de Daniel nos ofrece un relato de lo más asombrosamente exacto de algo que ya hace mucho que se ha cumplido. Si quieren ver ustedes hasta qué punto es exacta la profecía, les sugiero que comparen ese capítulo de Daniel con la evidencia histórica de lo que pasó efectivamente en esa época. El breve libro, escrito por H.A. Ironside, "The Four Hundred Silent Years (Los Cuatrocientos Años de Silencio) lo expone con bastante detalle.

Durante este tiempo había ido en aumento la influencia griega en Palestina y surgió un partido entre los judíos llamado los helenistas, que estaban ansiosos por introducir en la nación la cultura y el pensamiento griego, así como por liberalizar algunas de las leyes judías. Esto provocó una división en dos de los principales partidos. Estaban aquellos que eran fuertes nacionalistas hebreos, que deseaban conservarlo todo conforme al orden mosaico y que se resistían a toda influencia extranjera que se introducían para desorganizar las antiguas costumbres judías. Este partido acabó por ser conocido como los fariseos, que quiere decir "separar y que eran separatistas e insistían en conservar las tradiciones. Estos se fueron haciendo cada vez más fuertes, más legalistas y rígidos en sus requisitos, hasta convertirse en el blanco de algunas de las palabras más ardientes que jamás pronunció el Señor. Se habían convertido en los religiosos hipócritas, que guardaban la forma exterior de la ley, pero violaban completamente su espíritu.

Por otro lado, los helenistas, aquellos a los que les gustaba todo lo griego, se volvieron cada vez más influyentes en la política de la tierra y formaban el partido conocido en los tiempos del Nuevo Testamento como los saduceos o liberales. Estos se apartaban del cumplimiento rígido de la ley y se convirtieron en los racionalistas de aquella época, sin creer para nada en la ley sobrenatural. En el Nuevo Testamento se nos dice que vinieron repetidamente al Señor haciéndole preguntas acerca de lo sobrenatural como: "¿Qué sucederá a la mujer que haya estado casada con siete hombres diferentes? En la resurrección, ¿de cuál de los siete será mujer? (Mat. 22:23-33) Ellos no creían en la resurrección, pero al hacerle estas preguntas lo que pretendían realmente era poner a Jesús en un aprieto.

Estaba también el joven sacerdote judío rebelde, que estaba casado con una samaritana, que fue a Samaria y en rebeldía contra las leyes judías, construyó un templo en el Monte Gerizim que rivalizó con el templo que estaba en Jerusalén. Esto produjo una intensa y fanática rivalidad entre los judíos y los samaritanos y esta rivalidad se ve también reflejada en el Nuevo Testamento.

Además durante ese tiempo, las escrituras hebreas fueron traducidas por primera vez a otro idioma alrededor del 284 a. de C. en Egipto, bajo el reino de uno de los Ptolomeos. El rey egipcio convocó a un grupo de 70 eruditos para que hiciesen una traducción de las escrituras hebreas. Libro tras libro tradujeron el Antiguo Testamento al griego. Cuando la terminaron, se le dio el nombre de Septuaginta, que significa 70 por el número de los que las tradujeron y esta se convirtió en la versión griega de la Biblia hebrea. De ellas se derivan muchas de las citas del Nuevo Testamento y por eso es por lo que las citas que hay en el Nuevo Testamento sacadas del Antiguo están en ocasiones expresadas con diferentes palabras, porque proceden de la traducción griega. La Septuaginta sigue existiendo actualmente y se usa extensamente en diferentes partes del mundo y sigue además siendo un documento muy importante.

Poco tiempo después, alrededor del 203 a. de C. un rey llamado Antioco el Grande llegó al poder en Siria, al norte de Palestina. Capturó Jerusalén de los egipcios y comenzó el reinado de la potencia siria sobre Palestina. Tenía dos hijos, uno de los cuales le sucedió y reinó solo unos pocos años. Cuando falleció, su hermano ocupó el trono. Este hombre, llamado Antioco Epifanes, se convirtió en uno de los más viciosos y violentos perseguidores de los judíos que jamás se han conocido. De hecho, se le ha llamado con frecuencia el anticristo del Antiguo Testamento porque en él se cumplen algunas de las predicciones de Daniel con respecto a uno que habría de ser "una persona despreciable y un "rey vil. Su nombre (que se concedió modestamente a sí mismo) significa "Antioco el Ilustre. Sin embargo, es evidente que algunos de sus propios cortesanos estaban de acuerdo con las profecías de Daniel y cambiaron dos letras de su título, de Epifanes a Epipanes, que significa "el loco.

Su primer acto consistió en deponer al sumo sacerdote de Jerusalén, poniendo de este modo fin a la larga línea de sucesión, comenzando con Aarón y sus hijos a lo largo de muchos siglos de la línea judía. Onias el Tercero fue el último de esta línea hereditaria de sacerdotes. Antioco Epifanes vendió el sacerdocio a Jasón, que no pertenecía a la línea sacerdotal. Jasón, a su vez, fue engañado por su hermano menor Menelao, que compró el sacerdocio y a continuación vendió las vasijas de oro del templo con el fin de conseguir el dinero necesario para el tributo. Epifanes derrocó a la línea sacerdotal autorizada por Dios y luego y bajo su reinado, la ciudad de Jerusalén y todos los ritos religiosos de los judíos comenzaron a deteriorarse al quedar completamente bajo el poder del rey sirio.

En el 171 a. de C. Antioco invadió Egipto y Palestina se vio nuevamente envuelta en una gran rivalidad. Palestina es el país por el cual se han producido más luchas y Jerusalén ha sido la ciudad que más veces ha sido capturada durante el curso de la historia. Ha sufrido saqueos, secuestros, ha sido quemada y destruida 27 veces en su historia.
Mientras Antioco estaba en Egipto, se informó que le habían matado en la batalla y Jerusalén se alegró de la noticia. El pueblo organizó una revuelta y derrotaron a Menelao, el pseudosacerdote. Cuando le llegó la noticia a Antioco (que estaba vivo y colean do en Egipto) de que Jerusalén estaba encantada con el informe de su muerte, organizó sus ejércitos y asoló la tierra como una furia, cayendo sobre Jerusalén con una terrible venganza.

Derribó la ciudad, recuperó su poder y guiado por el traicionero Menelao, se introdujo en el lugar santísimo del templo mismo. Murieron unas 40.000 personas en tres días de luchas durante esa terrible época. Cuando se abrió camino por la fuerza en el lugar santísimo, destruyó los rollos de la ley y, ante el espanto de los judíos, cogió una cerda y la ofrendó sobre el altar sagrado. Y luego con el caldo hecho de la carne de este animal impuro, roció todo lo que había en el templo, profanando y transgrediendo de ese modo el santuario. Es imposible para nosotros captar lo espantoso que era eso para los judíos, que se quedaron totalmente consternados de que nada por el estilo pudiese suceder en su templo sagrado.
Fue el acto de profanar el templo a lo que se refiere el Señor Jesús como la "abominación desoladora que había anunciado Daniel (Mat. 24:15) y que se convirtió además en una señal de la futura abominación del templo, cuando el anticristo mismo entraría en el templo, llamándose a sí mismo Dios, y de ese modo profanaría el templo en esa época. Como sabemos por lo que dice el Nuevo Testamento, eso es algo que aún se encuentra en el futuro.

El profeta Daniel dijo que el santuario sería profanado durante 2.300 días (Dan. 8:14) Perfectamente de acuerdo con esa profecía, fueron exactamente 2.300 días, seis años y medio, antes de que el templo fuese purificado. Fue limpiado durante el liderazgo de un hombre que ahora es famoso y que pertenece a la historia judía, Judas Macabeo. Pertenecía a la línea sacerdotal que, juntamente con su padre y sus cuatro hermanos, se levantó en una revuelta en contra del rey sirio. Llamaron la atención de los israelitas, les pidieron que les siguiesen en la batalla, y en una serie de batallas de confrontación en la que fueron siempre una minoría abrumadora, derrocaron el poder de los reyes sirios, capturaron Jerusalén y limpiaron el templo. El día en que limpiaron el templo fue llamado el día de la dedicación y eso sucedió el 25 de Diciembre. En aquel día los judíos celebrarán cada año la Fiesta de la Dedicación.

Los macabeos, que pertenecían a la familia de los asmoneos, fueron el principio de una línea de sumos sacerdotes conocida como la Dinastía Asmonea. Sus hijos, durante las próximas tres o cuatro generaciones, gobernaron como sacerdotes en Jerusalén, teniendo que defenderse todo el tiempo contra el constante asalto del ejército sirio, que intentaba capturar la ciudad y el templo. Durante los días de los macabeos se produjo un derrocamiento temporal del dominio extranjero, que es el motivo por el cual los judíos piensan en ese tiempo y lo consideran con tan grande veneración.

Durante ese tiempo, uno de los sacerdotes asmoneos crearon una liga con un creciente poder en el oeste, en Roma, firmando un tratado con el Senado de Roma, proveyendo ayuda en caso de que se produjera un ataque sirio. Aunque el tratado se hizo con toda seriedad y sinceridad, fue este pacto lo que hizo que Roma se introdujese en el escenario y en la historia de Israel.

Mientras las batallas entre los dos bandos contrarios se volvían cada vez más cruentas, Roma se mantenía atenta. Finalmente, el gobernador de Idumea, un hombre llamado Antipater y descendiente de Esaú, hizo un pacto con dos de los reyes de las naciones vecinas y atacó Jerusalén para intentar derrotar a la autoridad de los sumos sacerdotes asmoneos. Esta batalla fue tan fiera que finalmente a Pompeyo, el general romano, que casualmente tenía un ejército en Damasco en esa época, le suplicaron los dos partidos que fuese e interviniese. Un lado tenía un poco más dinero que el otro y dejándose convencer por ese argumento lógico Pompeyo vino de Damasco, entró en la ciudad de Jerusalén, de nuevo con una terrible matanza, venció a la ciudad y la capturó para Roma. Eso sucedió en el 63 a. de C. A partir de entonces, Palestina se encontró bajo la autoridad y el poder de Roma.

En esos momentos Pompeyo y el Senado Romano nombraron a Antipater como Procurador de Judea y él a su vez convirtió a sus dos hijos en reyes de Galilea y de Judea. Al hijo que se convirtió en rey de Judea se le conoce como Herodes el Grande. ("Jesús nació en Belén de Judea, en días del rey Herodes. Y he aquí unos magos vinieron del oriente a Jerusalén preguntando ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?,) (Mat. 2:1,2)

Entretanto, los imperios paganos de alrededor se habían estado deteriorando y desintegrando. Su religión se había encontrado con tiempos difíciles. Las gentes estaban hartas del politeísmo y del vacío de sus creencias paganas. Los judíos habían pasado por tiempos de presión y no habían conseguido establecerse de nuevo, habiendo perdido toda esperanza. Había un ambiente de expectación creciente, en el sentido de que la única esperanza que les quedaba era la venida, por fin, del Mesías prometido. En el este, los imperios orientales habían llegado a la situación en que la sabiduría y el conocimiento del pasado se había esfumado y también ellos estaban buscando algo. Cuando llegó el momento en que apareció la estrella sobre Belén, los magos del este, que buscaban una respuesta a sus problemas, la vieron de inmediato y salieron con el fin de buscar a Aquel al que apuntaba la estrella. Por ello, "cuando llegó por fin el tiempo, Dios envió a su Hijo.

Es realmente asombroso de qué modo Dios se vale de la historia para llevar a cabo sus propósitos. Aunque estamos viviendo en días que podíamos llamar "el silencio de Dios cuando durante casi 2.000 años no se ha escuchado la voz inspirada de Dios, hemos de mirar atrás, como lo hicieron otros durante esos 400 años de silencio, a la historia inspirada y darnos cuenta de que Dios ha dicho ya todo cuanto era necesario decir, por medio del Antiguo y del Nuevo Testamentos. No cabe duda de que los propósitos de Dios no se han acabado aún, pues él los está llevando a cabo tan plenamente ahora como lo hizo en aquellos días. De la misma manera que era preciso que el mundo llegase a una situación de absoluta falta de esperanza entonces, y el que habría de convertir en realidad todas sus esperanzas apareció entre ellos, el mundo se enfrenta de nuevo con un tiempo en el que la desesperación se está extendiendo por toda la tierra. Por todas partes reina la desesperación y Dios se está moviendo en estos tiempos para hacer que se cumplan las palabras proféticas acerca de la segunda venida de su Hijo al mundo con el fin de establecer su reino. ¿Durante cuánto tiempo? ¿Cuánto falta? ¿Quién lo sabe? Pero lo que Dios ha hecho en la historia, volverá a hacerlo al acercarnos al final del "silencio de Dios.

Oración
Padre nuestro, nos sentimos constantemente animados al ser conscientes de que nuestra fe se basa en situaciones históricas, que afectan a todos los aspectos de la historia y se relaciona íntegramente con la vida. Pedimos que nuestra propia fe pueda volverse más fuerte y poderosa al ver la desesperación que reina a nuestro alrededor, al ver cómo se conmueven los fundamentos, cambiando lo que durante tantísimo tiempo se consideró como algo permanente, quedando derrotados los imperios y viendo como se levantan otros. Señor, te damos gracias porque podemos fijar nuestra vista en ti y nos damos cuenta de que tú eres inmutable y que tu palabra es eterna. Como dijo el mismo Señor Jesús "el cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán. Lo pedimos en el nombre de Cristo, amen.
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Nº de Catálogo 240
2 de Octubre, 1966
Mensaje Cuarenta
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martes 3 de marzo de 2009

Jacobo Ramos / Bueno


01. Hossana
02. De ti será
03. Tu eres Rey
04. Bueno
05. Fuerza de vida
06. Yo me rindo
07. Tú eres fiel
08. Los que esperan
09. Tú me amas
10. Quédate
11. Poderoso Dios
12. Gloria a Dios

Ingrid Rosario / Canta al Señor


01. Que la paz de Dios reine
02. Creo en la promesa
03. Gente como tu y yo
04. Cristo, Cristo
05. Nunca mas seré
06. Cristo, tú me has amado
07. Enseñame oh Dios
08. Su poder te bastará
09. El poder de tu amor
10. Este reino
11. Padre de la creación
12. Canta al Señor
13. Mujer virtuosa (Ruth Rios)

Chuy Olivares / Los asesinos de la fe

01. Los asesinos de la fe
02. La doctrina de los nicolaítas
03. La serpiente antigua
04. Juzgad con justo juicio
05. Mercaderes del templo
06. El evangelio contaminado
07. La caña de medir
08. Apacentad la grey

Malaquías / Pensad en su nombre


Malaquías, el último libro del Antiguo Testamento está separado del libro de Mateo por un período de silencio de más de 400 años, pero a pesar de eso estos dos libros están enlazados de una manera realmente asombrosa. Desde el punto de vista histórico, hubo un tiempo muy largo durante el cual no hubo ninguna voz que hablase en nombre de Dios ni vino ningún profeta a Israel y tampoco quedaron escrituras. No hubo ningún estímulo de parte de Dios y los cielos guardaron silencio. Pero con todo y con eso, la historia continuaba, en Israel y entre los judíos estaban sucediendo acontecimientos asombrosos. Se estaban formando instituciones nuevas, que aparecen al principio del Nuevo Testamento, pero no ha quedado constancia de nada de esto para nosotros en la historia sagrada. Malaquías es el último de los Profetas Menores y la última voz profética que habría de hablar a Israel.

Los tres últimos libros del Antiguo Testamento, Hageo, Zacarías y Malaquías, fueron todos ellos escritos después de que los israelitas regresaron de su cautividad en Babilonia. Pero el pueblo no volvió junto formando un grupo alegre, sino que hubo una separación y volvieron en dos o tres grupos, comenzando el primero alrededor del 535 a. de C. En esa época, un puñado de judíos cumplieron la profecía de Jeremías, en el sentido de que la cautividad habría de durar 70 años y retornarían a la ciudad vacía y desolada de Jerusalén, donde comenzarían a poner los cimientos del templo y el ministerio de Hageo, quince años después, consistió en animarles a que continuasen con la obra y que la completasen hasta el fin y el templo quedó, efectivamente, completado durante el ministerio de Zacarías y Esdras el sacerdote llevó entonces a otro grupo que venía de Babilonia.

Para entonces el pueblo había cambiado totalmente su forma de vida. Mientras estaban en Israel, antes de la cautividad, habían sido en su mayoría pastores, que cuidaban de las ovejas, pero en Babilonia habían aprendido a ser tenderos, comerciantes y encargados de las tiendas desde entonces. De modo que Esdras guía de nuevo a este grupo y tuvieron que enfrentarse con dificultades que han quedado registradas en el libro histórico de Esdras.

Finalmente, se realizó el último retorno bajo Nehemías, que en el 445 a. de C. guió a un grupo de regreso y comenzaron a poner los cimientos de las murallas de Jerusalén. El fascinante libro de Nehemías cuenta la emocionante experiencia de la reconstrucción de las murallas. Poco después de que Nehemías completase la labor, apareció Malaquías y es interesante comparar el libro de Nehemías con el libro de Malaquías. Nehemías es la conclusión de la sección histórica del Antiguo Testamento, que empieza con el Génesis y todo ello es historia. Después de Nehemías vienen los libros poéticos; en Malaquías llegamos al mismo período que cubre Nehemías.

Esta profecía de Malaquías fue transmitida por un hombre cuyo nombre significa "mi mensajero. Es altamente sugerente que este último libro de nuestro Antiguo Testamento gire alrededor del tema de un mensajero de Dios y sea una predicción de la venida de otro mensajero. En esto tenemos, pues, un enlace directo entre Malaquías y el Nuevo Testamento. Por ejemplo, el capítulo 3 comienza con esta profecía:
"He aquí yo envío mi mensajero [en hebreo diría "he aquí mando a Malaquías], el cual preparará el camino delante de mí."

Y como descubrirán ustedes en el libro de Mateo, el mensajero era Juan el Bautista, que vino con el fin de preparar el camino del Señor y anunciar la venida del segundo mensajero de Dios. Ese segundo mensajero se encuentra aquí en esta profecía en la siguiente frase:
"Y luego, repentinamente, vendrá a su templo el Señor a quien buscáis, el ángel del pacto..."

Fue la obra del Señor Jesús durante la última noche de su ministerio, cuando tomó el pan y el vino con sus discípulos, y tomando la copa dijo: "porque esta es mi sangre del [nuevo] pacto. (Mat. 26:28) El mensajero del pacto es el propio Señor Jesús.

"...en quien te deleitas, ¡He aquí, viene!, ha dicho JEHOVA de los Ejércitos. ¿Quién podrá resistir el día de su venida? o ¿quién podrá mantenerse en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador y como lejía de lavaderos. [Es decir, quema y limpia] El se sentará para afinar y purificar la plata, porque purificará a los hijos de Leví. Los afinará como a oro y como a plata, y ofrecerán a JEHOVA ofrenda en justicia."

Ese era el problema del pueblo en los días de Malaquías. Se habían olvidado del importante y gran mensaje de Dios y, al mirar de nuevo al principio del libro, vemos que el profeta comienza sobre esa nota (capítulo 1, versículo 1):
"Profecía: La palabra de JEHOVA a Israel por medio de Malaquías: "Yo os he amado ha dicho JEHOVA."

Y ese es siempre el mensaje que transmiten los profetas de Dios "Yo os he amado dice el Señor, pero lo asombroso es que estas personas responden al profeta con las palabras "¿En qué nos has amado? El libro entero es una serie de respuestas dadas por el pueblo ante los desafíos de Dios. En siete ocasiones encontrarán ustedes que dicen: "¿En qué nos has amado? ¿Cómo puede esto suceder? Demuéstralo. Al repasarlas verán ustedes de qué manera revelan el estado del corazón de este pueblo. Aquí tenemos a un Dios comunicativo y Dios es siempre así, derramando su amor, pero aquí tenemos a un pueblo insensible que se han vuelto indiferente y que no reacciona frente a Dios hasta el punto de que son capaces de preguntar con toda sinceridad: "Esto es algo que no vemos. ¿Qué quieres decir? ¿Por qué nos dices estas cosas? Ese es el tema de todo este libro.

La respuesta que Dios da a su pregunta "¿Cómo nos has amado? es recordarles que les ha amado desde el principio mismo de la raza, desde los tiempos de Jacob y de Esaú. Les dice: "Mirad toda la raza. La historia de Esaú ha sido una de continuos conflictos, de desastres y de problemas porque les dice, "he amado a Jacob, pero he aborrecido a Esaú. Si queréis entender mi amor, fijaos en uno que no ha estado disfrutando de mi amor. Fijaos en la historia de Esaú y veréis lo diferente que es su historia a la vuestra, a pesar del hecho de que Jacob y Esaú fueron gemelos. Los versículos 2 y 3 dicen:
"¿Acaso Esaú no era hermano de Jacob? dice JEHOVA. Sin embargo, yo amé a Jacob y aborrecí a Esaú..."

Este hecho produce inquietud a muchas personas, pero encontramos la explicación en el libro de Hebreos en el Nuevo Testamento, donde se nos dice que Esaú había despreciado su primogenitura y, por lo tanto, no concedía valor alguno a los asuntos espirituales (Heb. 12:16) tratando a Dios con absoluta indiferencia. Aquellas cosas que Dios consideraba de gran valor, él las consideraba cosas triviales y las trataba de ese modo. Es debido a la actitud de Esaú por lo que Dios dice: "Amé a Jacob y aborrecí a Esaú.

Si ustedes hubiesen conocido a estos dos hombres, probablemente hubiesen amado a Esaú y aborrecido a Jacob porque Jacob era el maquinador, el hombre de los grandes planes, el suplantador, el usurpador, el villano que no merecía ninguna confianza. Esaú era el gran hombre de los espacios al aire libre, enérgico, abierto, sincero, fuerte, que le gustaba alardear de sus hazañas como cazador y como hombre que disfrutaba de la vida al aire libre. De los dos, él es el que nos da la impresión de ser el mejor, pero Dios dice: "Amé a Jacob porque en su corazón hay un gran anhelo y ansia por las cosas profundas de la vida; Jacob quiere algo más de lo que hay en la superficie. Eso es algo que siempre toca el corazón de Dios y es también característico de la nación.

Dios acusa a los israelitas de problemas muy concretos, pero en cada ocasión ellos le responden "¿Qué quieres decir? (versículo 6):
"El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Y si yo soy Padre, ¿dónde está mi honra? Y si soy Señor, ¿dónde está mi reverencia, oh sacerdotes que menospreciáis mi nombre? os ha dicho JEHOVA de los Ejércitos."

Esa es la acusación que les hace Dios. Despreciáis mi nombre y ellos le responden: "¿De qué manera hemos despreciado tu nombre? ¿Qué quieres decir? Y el Señor vuelve a contestarles (versículo 7):
"En que ofrecéis sobre mi altar pan indigno."

"Vuestra actitud y vuestras acciones hacia mi son una ostentación vulgar. Os sentís satisfechos con ofrecerme solo la basura y las cosas contaminadas. Pero ellos persisten en el tema:
"Cómo es que lo hemos hecho indigno?"

Dios les habla de nuevo con toda claridad. Siempre que le preguntamos a Dios cómo, él nos lo dice y en este caso responde (versículo 8):
"Porque cuando ofrecéis un animal ciego para ser sacrificado, ¿no es eso malo? Lo mismo, cuando ofrecéis un animal cojo o enfermo. Preséntalo a tu gobernador."

"¿Os vais a librar haciendo cosas semejantes? les pregunta Dios. "Vosotros que os sentís satisfechos con ser vulgarmente ostentosos en lo que se refiere a vuestra experiencia religiosa, intentad aplicar esa misma actitud a vuestra vida de negocios y veréis si os vais a salir con la vuestra. Y a pesar de todo decís que estáis honrando mi nombre, pretendiendo adorarme y ser mi pueblo. El Dios de la realidad siempre ve nuestras excusas y nuestra falsa hipocresía para llegar al fondo del verdadero asunto.

Esto lo vemos claramente en las acusaciones que les hace con respecto a sus actitudes en relación con la adoración porque ellos estaban siendo muy profesionales en este aspecto, pero estaban completamente aburridos (versículo 13):
"Además habéis dicho: ¡Oh, qué fatigoso!, y me habéis provocado, ha dicho JEHOVA de los Ejércitos, al traer lo hurtado, lo cojo o lo enfermo y al presentarlo como ofrenda."

¿Qué es lo que está mal en este caso? ¿A dónde ha ido a parar todo el entusiasmo? Estos son siempre los síntomas de un pueblo que cree que Dios se va a quedar satisfecho con algo menos que el amor. El gran mandamiento dice: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente... y amarás a tu prójimo como a ti mismo. (Mat. 22:37-39) Nada menos que eso satisfará a Dios, pero aquí tenemos a un pueblo que se ha visto rodeado por el amor de Dios y que han recibido su gracia durante siglos, a pesar de lo cual sus ojos se han vuelto tan ciegos que ni siquiera pueden darse cuenta de que le están ofendiendo e insultando con lo que están haciendo. El motivo de por qué les sucede esto es que el amor que sentían hacia Dios ha desaparecido. La desaparición del amor se refleja siempre en una actitud insensible y es lo que hallamos en este caso. Al continuar con la lectura, verá usted que estaban siendo hipócritas. Dios les acusa de ello en el capítulo 2 y dice que su hipocresía era realmente malvada y su influencia estaba haciendo que otros se desviasen (versículo 8):
"Pero vosotros os habéis apartado del camino; a muchos habéis hecho tropezar en la ley..."

"Les estáis diciendo cosas que están mal porque ni siquiera sabéis que están mal. Este es el horrible aspecto de esta clase de vida.

A continuación Dios les acusa de haber fracasado en sus principios morales. Habían empezado a contraer matrimonio con personas de otras tribus de alrededor y se habían olvidado de que Dios les había llamado para que fuesen un pueblo especial por lo que el divorcio prevalecía en la tierra (versículo 13):
"Y esto habéis hecho de nuevo: cubrís el altar de JEHOVA con lágrimas, con llanto y con suspiros, porque ya no miro las ofrendas ni las acepto con gusto de vuestra mano."

Y ellos preguntan: "¿por qué no acepta esto? Versículos 14-15:
"Porque JEHOVA ha sido testigo entre ti y la mujer de tu juventud, a la cual has traicionado, a pesar de ser ella tu compañera y la mujer de tu pacto. ¿Acaso el Único no hizo el cuerpo y el espíritu de ella? ¿Y que es lo que demanda el Único? ¡Una descendencia consagrada a Dios!, Guardad pues vuestro espíritu y no traicionéis a la mujer de vuestra juventud. Porque yo aborrezco el divorcio, ha dicho JEHOVA Dios de Israel."

Suena como algo que sucede actualmente ¿no es cierto? Malaquías tuvo que realizar su ministerio en una nación en la que el divorcio estaba muy extendido y más que eso, entre una sociedad en la que la confusión moral y el cinismo imperaban. El profeta dice (versículo 17):
Habéis agotado al Señor con vuestras palabras.

Ellos se sienten asombrados ante esta acusación y dicen (versículo 17):
"¿En qué le cansamos?"

La respuesta es bastante contundente:
"En que decís: Cualquiera que hace lo malo es bueno ante los ojos de JEHOVA..."

Hace poco me encontré con un artículo que sugería que la obscenidad, la pornografía, la libre expresión del lenguaje vulgar y de las palabras sucias (y otras cosas) era bueno que se expresase libremente y que era malo suprimir esa clase de lenguaje o censurarlo en nuestra literatura. Otro artículo decía que la disciplina de los padres era algo malo, que perjudica a los hijos y acaba con su incentivo, eliminando su habilidad para desarrollarse debidamente.

Cosas así reflejan claramente la confusión moral de nuestros días y esto es siempre el resultado cuando una nación ofrece menos que un amor ferviente a Dios, cuando cree que el ritualismo y los formulismos pueden satisfacer al corazón del Eterno. Estas personas preguntaban (versículo 17):
"¿Dónde está el Dios de la justicia?"

¿Dónde está el Dios del juicio? ¡La verdad es que cualquiera puede hacer lo que le venga en gana sin consecuencias! ¿Qué quieres decir? Que no hay normas y que todo es relativo. No hay un Dios de justicia que diga lo que está bien y lo que está mal. Como vemos, nos creemos que todo esto es nuevo, pero incluso cuatrocientos años antes de Cristo, este ya era un tema antiguo.

A continuación viene la gran profecía que ya hemos examinado. Malaquías eleva sus ojos y ve que el corazón de este pueblo está tan endurecido que ni siquiera reaccionan frente a las acusaciones que les hace Dios. No eran conscientes de que estaban sucediendo estas cosas porque no tenían punto de comparación. Así que el profeta, mirando a lo largo de lo que resultaron ser cuatrocientos años, dice: "El Señor se ocupará de esto. Os enviará a Uno que os despertará, Uno que os dirá la verdad. Será como el fuego purificador, quemando la hipocresía y la indiferencia exterior de vuestra religión para llegar al fondo mismo del corazón. Será como la lejía para los que están dispuestos. El les limpiará y enderezará la situación. Podréis reconocerle porque ante él irá un mensajero para preparar el camino y de repente vendrá a su templo. Y, como es natural, todo ello se cumple de manera maravillosa en el Nuevo Testamento.

Luego viene otra serie de acusaciones en las que el Señor habla de nuevo acerca de sus vidas y les dice (versículo 7):
"¡Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros! ha dicho JEHOVA de los Ejércitos."

Y el pueblo dice: "¿En qué hemos de volver? No hemos ido a ninguna parte. ¿Qué quieres decir con eso de que volvamos? Te estamos sirviendo en el templo, te estamos llevando los sacrificios y las ofrendas adecuadas y estamos llevando a cabo este ritual, tal y como lo estableciste. ¿Qué quieres decir con que volvamos a ti?
Mediante esta respuesta dejan muy claro la ceguera de sus corazones. No se daban cuenta de que aunque la forma exterior era correcta, su corazón se hallaba alejado de Dios.

Entonces Dios les dice: "Me estáis robando a lo que ellos contestaron: "¿De qué modo te estamos robando? La respuesta de Dios es: "¡En los diezmos y en las ofrendas! Toda la nación me está robando y estáis usando el dinero con el que os bendije para vuestros propios fines. "Traed todo el diezmo al tesoro y haya alimento en mi casa. Ahora bien, con frecuencia se arranca este versículo del Antiguo Testamento y se usa para establecer una norma legalista en las ofrendas de la iglesia como si esta fuese un tesoro o un almacén, pero eso es distorsionar el sentido. Este versículo fue dirigido a Israel, dentro de los límites del sistema bajo el cual vivía Israel en los tiempos del Antiguo Testamento, pero con todo y con eso el principio sigue siendo justo. No debemos nunca tomar todo aquello con lo que Dios nos ha bendecido y usarlo para mejorar nuestra vida.

Y Dios dice: "Cuando hacéis eso, me estáis robando. Me estáis robando de mi derecho a usarlo para avanzar mi causa. Para eso es para lo que está aquí el hombre. Es muy posible que todos nosotros como cristianos seamos muy superficiales en cumplir con nuestras obligaciones religiosas en la iglesia y, sin embargo, llevar una vida en la que lo único que hacemos es ocuparnos de nuestros propios fines egoístas. Hasta es posible que los convirtamos en realidad y que lleguemos a la cima, pero un día tendremos que estar ante la presencia de Aquel que dice: "durante toda vuestra vida me habéis robado de mi derecho a ser yo mismo en vosotros. Por eso es por lo que el llamamiento del Nuevo Testamento es presentar nuestros cuerpos como sacrificio vivo ante Dios; para eso es para lo que estamos aquí. Para eso hemos sido llamados y cualquier otra cosa es robarle a El de su herencia para los santos.

Continúa acusándoles de cometer otras ofensas (versículos 13, 14):
"Duras han sido vuestras palabras contra mí, ha dicho JEHOVA. Pero decís: ¿Qué hemos hablado contra ti?"

Y la clara respuesta es:
Habéis dicho: Está demás servir a Dios.

"¿Qué provecho sacamos de guardar su ley y de andar tristes delante de JEHOVA de los Ejércitos? Suena como una frase conocida ¿no es cierto? "Bueno, si yo he estado intentando servir al Señor. Hace diez años que soy cristiano y aún no le he sacado ningún provecho. Esto traiciona la filosofía de que Dios existe para el hombre y no el hombre para Dios, lo cual es una verdadera blasfemia. Esa es una cara de la moneda.

Pero empezando con el versículo 16 del capítulo 3, hay un maravilloso y pequeño foco que se vuelve sobre el remanente que vive complaciendo a Dios. Gracias a Dios que siempre hay un pequeño grupo y que el foco de Dios siempre les encuentra. Se les describe de la siguiente manera (versículos 16-18):
"Entonces los que temían a JEHOVA hablaron cada uno con su compañero y JEHOVA prestó atención y escuchó. Y fue escrito un libro como memorial delante de él, para los que temen a JEHOVA y para los que toman en cuenta su nombre."

Luego hallamos este precioso versículo:
"En el día en que yo preparo, ha dicho JEHOVA de los Ejércitos, ellos serán para mi un especial tesoro. Seré compasivo con ellos, como es compasivo el hombre con su hijo que le sirve. Entonces os volveréis y podréis apreciar la diferencia entre el justo y el pecador, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve."

Fíjense muy bien en las dos cosas que señalan a los que son fieles en el día de la apostasía. En primer lugar, cada uno hablaba con su compañero y esto no quiere decir sencillamente que hablasen el uno al otro, sino que lo hacían con absoluta transparencia y sinceridad, compartiendo el uno con el otro, animándose unos a otros, confesando sus puntos débiles y orando el uno por el otro, permitiendo que los demás viesen cómo eran exactamente. Ah sí, pero eso era a nivel horizontal ¿verdad? Pero también estaba el nivel vertical: pensaban en su nombre, que es siempre el gran recurso del pueblo de Dios.

El nombre de Dios representa todo lo que él es, de la misma manera que el nombre de cada uno de nosotros representa lo que somos. Al firmar un cheque todo cuanto somos queda en la línea junto a la cantidad del cheque por el hecho de haber puesto nuestro nombre. Aquellos hombres pensaban en el nombre de Dios. No pasa ni una semana en que no inunde mi mesa una gran cantidad de propaganda, en la que me dicen lo que está mal en la iglesia, analizando sus debilidades y presentándome algunos de los artefactos o artilugios que servirán para eliminar de la vida cristiana la sangre, el sudor y las lágrimas. Actualmente nos estamos viendo asaltados por soluciones a los problemas de la debilidad de la iglesia que no son en realidad soluciones.

Aquí está la respuesta a la debilidad de la iglesia: "pensar en su nombre echar mano de los recursos de Dios. Podemos eliminar de la iglesia todos sus soportes, sus edificios, sus ayudas visuales, sus comités, sus programas y todo lo demás, pero si tenemos a un pueblo que se ha acostumbrado a echar mano y a apoyarse en el nombre de Dios, no habremos perdido nada y eso es precisamente lo que necesita escuchar una vez más esta era.

Hace poco alguien sugirió que si introdujésemos algunas de las maravillas electrónicas que están actualmente disponibles a los negocios, la tarea de predicar el evangelio se podía realizar de manera electrónica y en cuestión de pocos años se convertiría el mundo entero y habríamos llevado a cabo nuestra labor, de manera electrónica. También he oído la sugerencia que lo que necesitamos hacer es coger las palabras de los himnos y usar música popular o música roca para acompañarlas y eso es lo que necesita la iglesia. Se que son muchos los que estarían de acuerdo con este enfoque porque dicen que necesitamos captar el espíritu de la época en la que vivimos y movernos con ella, siendo más modernos porque es el elemento que falta. ¡Oh! No, no es así, el elemento que falta es Dios. Hemos de pensar en su nombre y contar con su poder. La iglesia no es nunca más fuerte que cuando en su más absoluta debilidad depende de los recursos de Dios y avanza dependiendo de él.

Ahora el profeta eleva sus ojos para ver de nuevo ese día que vendrá y no solo el día 400 años después, cuando el Señor Jesús estaría en la tierra, sino incluso más allá, pasando por encima de la vasta extensión de los siglos, a la segunda venida de Cristo, cuando se cumplirá todo el programa de Dios (capítulo 4, versículos 1-2):
"Porque he aquí viene el día ardiente como un horno, y todos los arrogantes y todos los que hacen maldad serán como paja. Aquel día que vendrá los quemará y no les dejará ni raíz ni rama, ha dicho JEHOVA de los Ejércitos. Pero para vosotros, los que teméis mi nombre, nacerá el sol de justicia y en sus alas traerá sanidad..."

Esa es una causa que tiene dos efectos. Saldrá el Sol (o el Hijo) de Justicia. Y los que le rechazan serán quemados, pero para aquellos que le reciben, habrá sanidad. Es el mismo Hijo. (Ver versículos 2-6):
"Vosotros saldréis y saltaréis como terneros de engorde. Pisotearéis a los impíos, los cuales, el día que yo preparo, serán como ceniza bajo las plantas de vuestros pies, ha dicho JEHOVA de los Ejércitos. Acordaos de la ley de mi siervo Moisés...he aquí yo envío al profeta Elías antes de que venga el día de JEHOVA, grande y temible. El hará volver el corazón de los padres a los hijos y el corazón de los hijos a los padres; no sea que venga yo y golpee la tierra con destrucción."

Recordarán ustedes que fue el último versículo el que causó problemas a los discípulos y le dijeron al Señor: "¿Cómo es que la profecía dice que primero tendrá que venir el profeta Elías? y el Señor les responde: "Elías vino ya y no le reconocisteis. Viendo el asombro en sus rostros les dijo claramente que fue Juan el Bautista el que vino "con el espíritu y poder de Elías (Lucas 1:17) y cumplió el ministerio durante la primera venida, pero lo expresó de tal manera como para dejar clara la inferencia de que el profeta Elías todavía habría de venir antes de la segunda venida. (Mat. 17:10-13) Muchos identifican a los dos testigos en el capítulo 11 de Apocalipsis como Elías y Moisés. Hasta qué punto esto es verdad, dejaré que ustedes lo decidan, pero al menos aquí tenemos la sugerencia de que de algún modo extraordinario, Dios tiene la intención de suplir un ministerio como el de Elías antes de la segunda venida del Señor Jesús.

Fíjense bien es esto último. No carece de significado que al final de los escritos del Antiguo Testamento, la última palabra sea "destrucción (o maldición). Sin embargo, no es una predicción exacta, sino más bien una advertencia. Esta profecía comienza diciendo "Yo os he amado,, ha dicho JEHOVA y acaba con la advertencia de que si no se recibe el mensaje de amor, el resultado será la destrucción. Comparen ustedes esto con la última palabra del Nuevo Testamento. Dejando a un lado el saludo final, es el nombre de Jesús, del Señor Jesús. "¡Ven, Señor Jesús!

Esa es la respuesta o solución de Dios a la destrucción ¿verdad? Es su solución a la maldición de la ley. El nos ha redimido de la maldición de la ley, haciéndose maldición por causa nuestra. Por lo tanto, la solución de Dios es la gracia y el amor que se derrama, produciendo aún más bendición, trayéndonos a la luz del conocimiento de Cristo. Toda la bendición que representa ese nombre ha de ser nuestra y por eso es por lo que la tarea del cristiano es aprender a pensar en su nombre.

Oración
Nuestro Padre celestial, gracias por este recordatorio del mal de ser superficiales en nuestra fe, de ser falsos, hipócritas y de estar aburridos con nuestra fe. Señor, ayúdanos a saber que tu corazón de amor no está nunca satisfecho hasta que no consigue una reacción de amor por nuestra parte para que podamos amar al Señor nuestro Dios. Ayúdanos a amarle con pureza, con gozo y sinceridad y a recordar que tu nombre es nuestro recurso apropiado en todas las situaciones. Lo pedimos en el nombre de Cristo, amen.
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Nº de Catálogo 239
Malaquías
25 de Septiembre, 1966
Mensaje Treinta y nueve
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